Dentro
de un espacio abierto, como lo es el jardín digital de la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales, se pueden encontrar diversos sonidos que a menudo no son
escuchados con cierto detenimiento, ya que es un lugar que es utilizado para
realizar trabajos o charlar con los amigos, por lo mismo, se presta más
atención a lo que se está haciendo. Sin embargo, el día 9 de septiembre a las
7:30 de la mañana nosotras pudimos captar, en la actividad grupal, diversos
sonidos y uno que nos llamó la atención fue el sonido de una escoba barriendo.
De
esta manera se puede decir que el sonido era constante y rítmico. Cada determinado
tiempo (2 seg) se repetía, sin embargo, había algunos lapsos cortos en los que
se dejaba de escuchar o se detenía por un momento. Su mayor característica es
que era un sonido corto y rasposo, es decir, se escuchaba como si algo raspara o hiciera
fricción.
Este
sonido se puede escuchar regularmente en las mañanas, muy temprano, como a las
6:00 ó 7:00 de la mañana, antes de que empiecen las actividades o cuando están
empezando así como en las tardes, alrededor de las 2:00 ó 3:00 de la tarde. Ese
tipo de sonido suele escucharse todos los días a las horas mencionadas
aproximadamente.
El
sonido fue muy frecuente, desde que llegamos al jardín digital lo percibimos, de
tal forma que estuvo a los largo de todo el ejercicio de escucha. Tenía cierto
ritmo pero en ocasiones había algunas pausas que, aunque eran cortas, alteraban
la frecuencia con la que se presentaba dicho sonido. Su frecuencia la pudimos
medir en segundos, se diría que cada 2 segundos se escuchaba y las pausas que
llegaba a tener, igualmente eran de segundos, 15 tal vez.
Nuestro
sonido se complementaba con los otros sonidos del lugar para generar en conjunto
un paisaje, en este caso, un área abierta. Este sonido era el que se escuchaba con
mayor volumen, ya que lo apreciamos en un primer plano, pero eso no fue la
excepción para que los demás sonidos no destacaran. Los diversos sonidos, al no
seguir la misma frecuencia o patrón que nuestro sonido lograban resaltar, pues estaban fuera de ese ritmo, lo
que hacía que en conjunto formaran un ambiente.
Al
ser nuestro sonido el de una persona barriendo, claramente se identificaba una
escoba hecha de ramas, el cual es un objeto que se usa regularmente para
barrer caminos de asfalto o concreto. Indirectamente, nos remite a un espacio al
aire libre por lo que lo asociamos con árboles, edificios, así como la calle o
pavimento; a veces pasamos desapercibido lo que nos rodea sin pensar en lo que
estamos parados y no logramos ver más allá; sin embargo, el sonido iluminaba el
piso, la fricción que la escoba hacía con él le daba un papel importante para el
paisaje entero; mostraba que la superficie era áspera y que ésta podía ser de
concreto o asfalto, no de mosaico o loseta. La fuerza del sonido iluminaba toda
la superficie del paisaje.
El
sonido representaba un entorno al aire libre, de tal manera que geográficamente, aunque
sabemos que nos encontrábamos dentro de la Facultad, el sonido permitía darnos
cuenta que no se estaba en un lugar cerrado, sino en un área libre,
como el patio o los jardines, pero exclusivamente, que el sonido se escuchaba más
en las partes de concreto. Socialmente
lo asociamos a un barrendero, conserje o personal de limpieza ya que usualmente
son las personas que utilizan escobas en espacios abiertos y relacionamos este
tipo de lugares con la calle o superficies que están hechas de asfalto o
concreto pues claramente el sonido representa el barrido diario con una escoba
hecha de ramas, objeto que se usa específicamente para superficies como la
calle.
El
sonido también suele encontrarse en otros entornos, como en las calles o las zonas al aire libre como los parques,
zonas habitacionales, entradas de la escuela o los patios de las mismas. Los
entornos en los que se encuentra el sonido tienen en común que son espacios
abiertos y con superficies hechas de asfalto
o concreto. Estos entornos se parecen al jardín digital de la FCPyS, en
que el piso es de asfalto, se está al aire libre y por lo mismo se justifica el
uso de escobas hechas de ramas para jalar mejor las hojas del suelo y basura.
Este
sonido lo podemos asociar a otros momentos, por ejemplo cuando el basurero pasa
por las casas como a las 9 ó 10 de la mañana y barre la calle, o puede asociarse
cuando íbamos en la primaria, secundaria o preparatoria, ya que ese sonido se
escuchaba todas las mañanas a la hora de entrar o mientras estábamos en la
primera clase, por lo cual se diría que es un sonido típico de las mañanas.
Al
llegar, el sonido fue constante, pero presentó algunas variaciones o pausas,
como si tomara un descanso en ciertas ocasiones y continuara después con su
mismo ritmo. Sin embargo, el sonido, aún con sus silencios, era frecuente.
La
contribución del sonido a nuestra experiencia en el entorno cambió un poco, ya
que no siempre nos encontramos a las 7:00 de la mañana en dicho lugar, además
de que por lo general no nos ponemos a escuchar detenidamente todos los sonidos
provenientes del entorno en general. Sin embargo podemos decir que sí marca
cierta influencia en el entorno, ya que debido a su frecuencia, ritmo y volumen
hace que el paisaje de la mañana sea aún más característico, incluso cuando
marca una pausa, causa incertidumbre y provoca que te cuestiones en qué momento
volverá o por qué se detuvo.
Esta
experiencia en general se puede decir fue grata, ya que alcanzamos a percibir
más sonidos de los que usualmente captamos cuando pasamos por dicho entorno,
logramos escuchar y no sólo oír.